¿Cómo los medios construyen amenazas sociales?
Las tendencias y el pánico moral en redes sociales han transformado expresiones identitarias en aparentes amenazas públicas, amplificadas por la lógica mediática y los algoritmos digitales.

Fotomontaje de «Therian»
En contextos de crisis, la atención pública no siempre se dirige a los problemas más urgentes, sino a aquellos logran posicionarse dentro de la agenda mediática. Este fenómeno permite entender cómo se construyen las tendencias y el pánico moral en entornos digitales.
En Ecuador, mientras persisten la violencia estructural y los estados de excepción, el debate público se desplazó momentáneamente hacia los «therians«, adolescentes que se identifican como animales. No se trata de un fenómeno espontáneo, sino del resultado de una jerarquización de temas en medios del comunicación . “Hay eventos muchísimo más importantes en el mundo”, señala el psicólogo social Rubén Reyes.
Desde la teoría de la Agenda-Setting, los medios no determinan necesariamente qué pensar, pero sí sobre qué temas hacerlo. “Los medios no dicen qué pensar, pero sí sobre qué pensar”, explica Luciana Musello, analista de medios y profesora académica. Las tendencias y pánico moral no surgen espontáneamente, los therians no emergen como problema social por su magnitud, sino por su posicionamiento dentro del sistema mediático.
La selección de estos temas también responde a lógicas de mercado. En entornos digitales altamente competitivos, los contenidos que generan interacción tienen mayor probabilidad de circular. Como señala Franklin Velasco, estratega de marketing y profesor de la Universidad San Francisco de Quito, las tendencias que resultan útiles para captar atención suelen ser priorizadas.
A esto se suma el funcionamiento de los algoritmos. No se trata únicamente de qué se muestra, sino de cómo se presenta. Los contenidos que provocan reacciones intensas en poco tiempo tienden a amplificarse, privilegiando lo excepcional o lo polémico por encima de su complejidad.
Este tipo de cobertura no solo informa, sino que construye sentido. Al presentar lo diferente como anomalía, los medios delimitan los márgenes de lo socialmente aceptado.
Medios y construcción del pánico moral
“Es un juego de identidad por el cual cada generación ha pasado”, profundiza Rubén Reyes. La exploración identitaria, especialmente en adolescentes, no constituye una desviación en sí misma, sino una etapa recurrente en los procesos de construcción del «yo». El problema emerge cuando esta exploración es sometida a una sobreexposición constante.
La repetición mediática no solo amplifica el fenómeno, sino que modifica la percepción colectiva sobre su alcance e impacto. Esta distorsión puede activar respuestas sociales desproporcionadas. Mientras que en la psicología destaca la reacción violenta de las audiencias, teorías de comunicación justifica este efecto en entornos digitales, por el funcionamiento de algoritmos que priorizan contenidos que generan impacto inmediato.
Representación, estigma y exclusión
En este contexto, el concepto de pánico moral resulta clave. Los therians pueden funcionar como una “válvula de escape” para tensiones sociales más amplias. La reacción no se dirige únicamente al fenómeno en sí, sino a lo que representa dentro de un contexto de incertidumbre a nivel mundial, funcionando así como una cortina de humo de los medios tradicionales y digitales.
Estas respuestas también están mediadas por factores culturales e ideológicos. La selección de temas dentro de la agenda pública no es neutral sino que responde a sensibilidades sociales y puede reforzar discursos excluyentes de la dominancia política de países.
Detrás de estas reacciones hay un intento de preservar ciertos límites simbólicos. Aquello que desafía las normas establecidas suele ser percibido como amenaza, lo que activa respuestas defensivas que reproducen jerarquías sociales.
El papel de los medios es central en este proceso. “Los medios de comunicación expanden los horizontes del control sobre los sujetos”, afirma Musello. No solo visibilizan estos fenómenos, sino que influyen en la forma en que la sociedad los interpreta. A través de la repetición y el encuadre, contribuyen a consolidar ciertas lecturas sobre lo que es aceptable y lo que no.
“Los discursos más conservadores necesitan estos temas para subsistir en la agenda” -Luciana Musello
La construcción del otro como amenaza puede funcionar como recurso para consolidar ciertas posiciones ideológicas.
El poder invisible de la distribución digital
En paralelo, las lógicas del mercado digital refuerzan este proceso. “Nuestra palabra principal es el objetivo”, reconoce Velasco. En un ecosistema donde la atención es el recurso central, los contenidos que generan polémica tienden a ser priorizados.
El resultado es una sobrerrepresentación del fenómeno, la política y la información se han convertido en un espectáculo. Los therians dejan de ser sujetos sociales para convertirse en objetos mediáticos.
En este contexto, la pregunta inicial se transforma. No se trata de por qué existen los therians, sino de por qué generan un debate social. “Las personas ya no pueden sostener ese malestar a nivel individual”, explica Reyes. La respuesta del escándalo, entonces, no está en el fenómeno, sino en como es proyectado a la sociedad, cual es el contexto ideológico y político en el que viven y cómo consumen el contenido dentro de sus algoritmos.
Los therians no constituyen una amenaza en sí mismos, sino un síntoma de dinámicas más profundas: saturación informativa, ansiedad social y necesidad de construir enemigos simbólicos. “¿Estamos viviendo en una sociedad cada vez más violenta?”, se pregunta Reyes.
Actualmente, vivimos en un ecosistema mediático guiado por la atención y la reacción intensa, por esta misma razón hay identidades son mal representadas por su capacidad de generar conflicto. Más que explicar el origen de los therians, el fenómeno obliga a cuestionar cómo y por qué determinadas diferencias son convertidas en amenazas públicas.

Foto tomada por Melissa Lucero
