febrero 17, 2026

Cumbayá ya no se expande hacia los lados, se eleva

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El crecimiento vertical en Cumbayá avanza sobre espacios antes no destinados a construcción y modifica la planificación del valle.

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En Cumbayá y sus alrededores, las grúas se han vuelto parte del horizonte y los edificios altos comienzan a imponerse sobre lo que antes fueron extensiones verdes. La expansión urbana avanza a un ritmo acelerado, ocupando terrenos que durante años permanecieron como espacios abiertos o áreas no pensadas para grandes construcciones.

Pablo Buitrón ha vivido toda su vida en el sector ha experimento el crecimiento acelerado de Cumbayá. “La expansión es súper rápida”, comenta. Desde hace 26 años lo recuerda, la transformación no ha sido gradual, sino vertiginosa.

Ante la falta de espacio lateral, la construcción ha optado por la verticalidad. “Ya no tienen espacio para construir a los lados. Ahora construyen hacia arriba con un montón de edificios altos”, señala. 

Dentro del sector, la diferencia entre las casas tradicionales y los nuevos edificios en altura es evidente. Las viviendas, en su mayoría bajas y con una estética que todavía conserva rasgos rurales, contrastan con torres de varios pisos que irrumpen en el paisaje. Estos edificios, grandes y visualmente dominantes, resultan intrusivos para muchos residentes, ya que rompen la armonía del entorno y no parecen integrarse con la identidad arquitectónica que durante años caracterizó a Cumbayá.

La sensación es la de un cuadro al que se le añadió un elemento que no termina de encajar.Las nuevas torres aparecen en zonas donde antes predominaban casas bajas y vegetación. Algunas se levantan en terrenos que, según vecinos, no parecían aptos para este tipo de desarrollo.

La expansión ya no se limita a lo que tradicionalmente fue Cumbayá. El crecimiento alcanza también a Tumbaco, borrando de a poco las diferencias entre ambos sectores. El valle completo parece estar en proceso de densificación.

Este proceso de verticalización no solo transforma el paisaje, sino también la dinámica del territorio. El aumento de edificios en zonas que históricamente estuvieron compuestas por viviendas bajas genera presión sobre los servicios básicos, el tránsito y la infraestructura vial.

Además, la rapidez con la que aparecen nuevas construcciones alimenta dudas entre los habitantes sobre el cumplimiento de normativas municipales, estudios de impacto y permisos de edificación.

En medio de esta transformación, los espacios gratuitos y abiertos comienzan a sentirse reducidos frente al avance inmobiliario. Caminar por el Chaquiñán o recorrer el parque lineal junto al reservorio siguen siendo opciones accesibles, pero el perfil del sector ha cambiado. “La mayoría son cosas de pago y tiene sentido. Al final del día sigue siendo Cumbayá y es apetecible”, explica Buitrón.